En 2025, los mercados emergentes sorprendieron al mundo financiero con un desempeño sin precedentes. A pesar de las tensiones geopolíticas y la incertidumbre global, estas economías demostraron una capacidad de adaptación que superó a muchas naciones desarrolladas.
Este artículo explora las claves de este éxito, analiza las expectativas de crecimiento para 2026 y ofrece herramientas prácticas para equilibrar oportunidades y riesgos en esta nueva etapa.
El año pasado, los mercados emergentes alcanzaron la mejor rentabilidad anual desde 2017, impulsados por un dólar más débil y avances en factores macroeconómicos internos. La transformación impulsada por IA en sectores industriales y logísticos consolidó su posición en las cadenas de suministro global.
Los flujos de capital se revirtieron de manera notable. Flujos de inversión en ETF de acciones emergentes superaron los US$31.000 millones, mientras que los fondos de deuda captaron más de US$60.000 millones, frente a salidas previas de US$142.000 millones.
El panorama para 2026 muestra un crecimiento desigual a nivel global. Sin embargo, las economías emergentes, especialmente en Asia, se perfilan como las de mayor dinamismo, con India liderando y China manteniendo un ritmo sólido pese a desafíos internos.
En Latinoamérica, Brasil y México crecerán por debajo del 2%, aunque se beneficiarán de tasas de interés más bajas y de la tendencia de nearshoring. Europa registrará un avance moderado, mientras que EE.UU. se apoyará en políticas de IA y expansión fiscal.
Las economías emergentes exhiben ventajas competitivas en varios frentes. La adopción de nuevas tecnologías, el acceso a energías renovables y valoraciones atractivas se combinan para ofrecer un panorama robusto y dinámico.
Además, reformas estructurales en India, Brasil y México promueven un entorno más estable y orientado al crecimiento a largo plazo.
Aunque el optimismo es alto, diversos factores podrían truncar las expectativas. Las tensiones geopolíticas y las incertidumbres fiscales globales crecientes añaden presión a estas economías, que no son inmunes a choques externos.
En China, los desequilibrios en el sector inmobiliario y la lenta recuperación del consumo representan amenazas palpables. En Brasil, la volatilidad electoral y un posible repunte de la inflación exigen cautela.
Para aprovechar el potencial de los mercados emergentes sin exponerse en exceso, es clave diversificar y priorizar activos de calidad. Un enfoque equilibrado permite doble que en desarrollados en ganancias por acción en moneda fuerte.
Algunas tácticas recomendadas incluyen:
Los mercados emergentes presentan un escenario lleno de oportunidades y riesgos. Su resiliencia económica y adaptación tecnológica los convierten en protagonistas de la próxima etapa global.
Con una estrategia inteligente, basada en una diversificación adecuada y un análisis profundo, los inversores pueden capitalizar este ciclo emergente, logrando un equilibrio entre rentabilidad y protección ante eventuales turbulencias.
Referencias