El año 2026 se perfila como un periodo de crecimiento moderado pero desigual, donde la economía mundial revela tanto su fortaleza como sus vulnerabilidades. Más allá de las cifras en los periódicos, este análisis profundo explora las dinámicas que darán forma al panorama global, al tiempo que ofrece herramientas prácticas para que gobiernos, empresas y ciudadanos cultiven su propia resiliencia ante la incertidumbre.
Con tasas de expansión ubicadas entre el 2,4% y el 3,3%, el mundo entra en lo que varios expertos denominan una nueva normalidad de expansión más sostenida y frágil. Para aprovecharlas y protegerse de riesgos, es clave entender las fuerzas que impulsan y amenazan este escenario.
Las proyecciones de crecimiento para 2026 oscilan según la fuente, pero coinciden en un decaimiento respecto a la media prepandemia (~3,2%). La moderación responde a una combinación de factores: estímulos fiscales y monetarios que funcionan de impulso, frente a presiones inflacionarias persistentes y barreras comerciales en ascenso.
Varias amenazas se entrelazan y pueden minar la recuperación. Para los responsables de política y los líderes de empresa resulta imprescindible darles máxima prioridad para formuladores y trazar planes de contingencia.
Los contrastes entre regiones amplifican la imagen de este mapa económico:
La inflación global se mantendrá cercana al 3,1%, pero con resultados muy desiguales. Mientras zonas como la eurozona y Japón experimentan descensos, otras —incluida China— reportan incrementos en precios de alimentos y energía.
Los hogares de menores ingresos siguen bajo presión, lo que pone en tela de juicio la sostenibilidad de las políticas de estímulo sin salvaguardas sociales adecuadas.
Para convertir la fragilidad en oportunidad, es imprescindible implementar un conjunto de acciones coordinadas:
Las empresas deben adoptar modelos de negocio ágiles, enfocados en la eficiencia operativa y la sostenibilidad. Los hogares, por su parte, pueden reforzar sus finanzas personales mediante ahorro constante y capacitación en nuevas competencias digitales.
El 2026 no será un año de exuberancia desmedida, pero alberga la posibilidad de una expansión más inclusiva y duradera. A través de cooperación internacional, reformas valientes y gestión proactiva del riesgo, podemos salir de este periodo con economías más sólidas y sociedades mejor preparadas para el futuro.
En última instancia, la resiliencia colectiva —desde las grandes potencias hasta las pequeñas empresas y las familias— determinará si superamos las fragilidades y convertimos este capítulo en un cimiento para un crecimiento verdaderamente sostenible.
Referencias