En un entorno económico en constante cambio, comprender las prioridades y temores de los consumidores se vuelve esencial para marcas y comercios. A continuación, exploramos las tendencias más relevantes, desde la bifurcación en forma de K de la economía hasta la revolución digital y las nuevas demandas de salud y bienestar.
La inflación se mantiene como factor determinante en las decisiones de gasto. A finales de 2025, 37% de consumidores estadounidenses señalaba el aumento de precios como su principal preocupación. Esta presión ha provocado una clara separación entre hogares de ingresos altos y bajos.
Adicionalmente, factores como la inseguridad laboral (30% afectados) y la desaceleración económica (39%) ejercen presión extra sobre el bolsillo de las familias. Cambios en políticas de aranceles y prestaciones sociales (SNAP) agravan el panorama de la demanda a largo plazo.
El comercio online continúa escalando. Los viajes de compra digital en CPG, merchandising y restaurantes de servicio rápido crecieron dos puntos porcentuales, equivalentes a cerca de 2.6 mil millones de transacciones.
Sin embargo, el número de unidades por viaje sigue declinando, indicando posibles puntos de quiebre en el presupuesto de muchas familias. Las marcas deben innovar en su oferta digital para retener la atención y optimizar cada interacción.
Contrario a pronósticos, los centros comerciales experimentan una ola de revitalización. En la primera mitad de 2025, el tráfico de visitantes subió 1.8% y la duración promedio de cada visita creció 3.3% con respecto al año anterior.
Este renacer se apoya en la transformación de estos espacios en destinos de entretenimiento y socialización, donde la experiencia adquiere un valor adicional al producto. Combinar ofertas gastronómicas, zonas de ocio y eventos en vivo se ha convertido en la receta para reconectar con el público.
La preocupación por la salud mental y física sigue vigente, pero ha alcanzado un punto de meseta. Un 58% de los consumidores reporta estrés moderado a extremo, lo cual impulsa la demanda de experiencias calmantes y productos con ingredientes naturales.
El fenómeno GLP-1 ha modificado patrones de consumo, incluso en moda: las marcas ajustan tallas y despliegan campañas de "revenge shopping" indulgente para usuarios de estos fármacos. El movimiento "Clean Living", centrado en transparencia y consumo de mejor calidad, se extiende a alimentos, cuidado personal y hogar.
Las empresas de más rápido crecimiento lograron aumentar su penetración en el hogar en 1.5 puntos porcentuales y el gasto por unidad en 5.7%. Este éxito radica en expandir la base de compradores y elevar la frecuencia de compra, no en exprimir más a clientes existentes.
Por su parte, las marcas privadas continúan ganando terreno entre consumidores jóvenes, mientras que los compradores mayores muestran una leve preferencia por la familiaridad. La clave para cualquier marca es mantener relevancia constante y responder con agilidad a los cambios de demanda.
Hoy, los consumidores votan con su dinero: uno de cada cinco ha modificado hábitos para boicotear minoristas que no alinean con sus valores. Más de 40% está dispuesto a pagar más por productos afines a sus principios, aunque el 60% aún prioriza el valor económico.
Las marcas que comuniquen de forma clara, coherente y auténtica sus compromisos sociales, ambientales o políticos cosecharán fidelidad a largo plazo. Mantener una cultura de transparencia y responsabilidad se ha vuelto tan importante como el propio producto.
En este contexto tan dinámico, los negocios que prosperen serán aquellos capaces de: anticiparse a las fluctuaciones económicas, ofrecer experiencias de compra memorables y conectar sus propuestas con las aspiraciones y valores de los consumidores. Solo así podrán mantener el pulso del mercado y crecer de forma sostenible.
Referencias