En el mundo moderno, la educación financiera se ha convertido en un pilar fundamental para garantizar el bienestar y la estabilidad personal. Sin embargo, entre los jóvenes de 18 a 35 años en España existe una brecha importante entre la percepción de sus habilidades y la realidad de sus conocimientos. La confianza que muchos depositan en su capacidad de gestionar recursos contrasta con datos que sitúan a un 45,3% de este grupo en un nivel medio y a un 63% de la población con conocimientos básicos o deficientes.
Esta discrepancia revela la urgencia de adoptar hábitos financieros sólidos desde temprano, especialmente cuando el uso de tarjetas de crédito y débito se ha convertido en el principal medio de pago para el 52% de los españoles de 18 a 29 años. En este artículo exploramos tanto los beneficios como los riesgos asociados al uso de tarjetas, y ofrecemos herramientas prácticas para fomentar un comportamiento responsable y consciente.
La falta de educación financiera escolar es evidente: el 86% de los españoles nunca recibió clases formales durante su etapa académica, a pesar de que el 91% cree que debería incluirse en el currículo. Esta carencia se traduce en una menor confianza al enfrentarse a decisiones clave, como la contratación de productos bancarios o la gestión de deudas.
Iniciativas como el programa “Finanzas para Mortales” del Banco Santander han demostrado un impacto positivo. En 2025, alcanzó 1.831 sesiones con 45.000 participantes, de los cuales 36.900 eran jóvenes, recibiendo una valoración media de 4,6 sobre 5. Estos resultados subrayan la eficacia de programas de formación accesibles y efectivos para mejorar la cultura financiera.
A pesar de ello, persiste una brecha entre percepción y realidad: el 8,17% de la población general se considera con conocimientos altos, mientras que un 45,3% de los jóvenes de 18 a 35 años se autoevalúa en un nivel medio. Asimismo, el conocimiento sobre criptomonedas está muy extendido (92,9% de 18-34 años lo conocen), pero gestionar deudas o productos financieros complejos requiere formación adicional.
El uso de tarjetas, bien gestionado, aporta múltiples beneficios que van más allá de la comodidad. Para los jóvenes, se convierte en una herramienta de aprendizaje que facilita el seguimiento de hábitos de gasto y ahorro.
Gracias a estas ventajas, las tarjetas han dejado de ser solo un medio de pago para convertirse en aliados del aprendizaje financiero, ayudando a construir compromiso y disciplina personal.
Aunque útiles, las tarjetas también conllevan riesgos. Entre los jóvenes, el índice de impago es alarmante: un 41% de 18 a 21 años ha retrasado el pago de créditos, muy por encima de la media nacional (7,8–8,8%). Además, el 28% de los jóvenes experimenta multiendeudamiento, impulsado por la caída de ingresos, la informalidad laboral y el acceso a microcréditos con tasas de hasta el 500% anual.
Estas prácticas pueden desencadenar estrés financiero, disminuir la calidad de vida y dañar el historial crediticio, creando un ciclo difícil de romper.
Adoptar hábitos sanos marca la diferencia. Con un enfoque sistemático, es posible aprovechar al máximo las ventajas de las tarjetas minimizando riesgos.
Con estas acciones cotidianas, estarás construyendo una base sólida basada en compromiso y disciplina personal, dos pilares esenciales para la libertad financiera.
La juventud no solo reclama más formación: un 93,2% desea educación financiera en la ESO y el 89,5% en la etapa postobligatoria. El Plan Nacional de Educación Financiera busca mejorar conocimientos, habilidades y actitudes, integrando las nuevas tecnologías financieras en el aprendizaje.
Tendencias como BNPL (Compra Ahora, Paga Después) ganan protagonismo, con un 32,6% de usuarios entre 25 y 33 años. La digitalización continuará transformando el panorama, por lo que es vital combinar innovación con formación.
Hoy más que nunca, tienes el poder para transformar tu realidad financiera. Al informarte, planificar y actuar con responsabilidad, forjarás un futuro donde el dinero deje de ser un obstáculo para convertirse en una herramienta de crecimiento personal y profesional.
Referencias